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Defensa en Jucio Civil

La carga de la dirección del proceso tiene por objeto que el asegurador asuma la dirección del siniestro y consiste en dejar a éste la gestión de la “litis” promovida por la víctima o sus causahabientes contra el asegurado. La dirección del proceso actúa en los dominios de los seguros contra la responsabilidad civil y contiene cargas conexas como ser la prohibición del asegurado de reconocer su propia responsabilidad o la de transar sin la anuencia del asegurador. En consecuencia, el asegurador, en virtud del deber de indemnidad al que se halla comprometido (art. 109 L.S.), tiene legítimo interés en resistir el reclamo del tercero, pues si el mismo prospera, será quien en definitiva afronte las consecuencias patrimoniales. De allí el derecho que le asiste a organizar una adecuada defensa que apunte a desvirtuar la presencia de los presupuestos de la responsabilidad civil atribuida al asegurado.

Daños al vehículo por accidente o incendios

Son los detrimentos ocasionados al vehículo asegurado por efecto de los acontecimientos mencionados. Dan nacimiento a la obligación del asegurador de pagar la respectiva indemnización, de acuerdo a las condiciones establecidas en la póliza. Estas coberturas pueden comprender daños totales o parciales, según la modalidad contratada.

Daño

Es el perjuicio -considerado como menoscabo o mengua de un derecho subjetivo- que sufre el asegurado y constituye uno de los presupuestos que da derecho al resarcimiento, como correlato de la obligación del asegurador para proceder a la respectiva indemnización, de acuerdo a las condiciones establecidas en la póliza. Los daños indemnizables por el seguro son los que recaen sobre ciertos derechos subjetivos patrimoniales, tales como los daños materiales que afecten la integridad patrimonial o física de una persona. Los primeros son los que comprometen bienes muebles e inmuebles y su reparación se asegura mediante la contratación de un seguro del “ramo patrimoniales”. Los segundos son los que comprometen la integridad física de las personas, encuentran cobertura a través de los denominados “seguros de personas”, que se limitan a dos ramos: accidentes personales y vida.