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Los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte juvenil

Según la Organización Mundial de la salud, las lesiones causadas por accidentes de tránsito son la primera causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.

En Argentina se produjo un aumento del consumo de alcohol especialmente por parte de esta franja de edad, constituyendo una de las principales causas de los siniestros viales o mejor conocidos como accidentes de tránsito.

La Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), la Asociación Civil Alerta Vial y la empresa de seguros La Caja se unieron para investigar esta problemática con el objetivo de conocer cuáles son las costumbres que tienen los
jóvenes a la hora de consumir bebidas alcohólicas y luego conducir o transitar por la vía pública, en calidad de peatones o conductores de todo tipo de vehículo.

jovenes y alcohol
El alcohol es la principal causa de muerte juvenil

El proyecto es el primero de su tipo que se realiza en Argentina y en él se combina  la mirada de tres sectores: una institución educativa, una organización de la sociedad civil y una empresa socialmente responsable.  El objetivo del estudio de investigación es definir acciones de prevención y difundir los resultados a toda la comunidad y entidades que se dedican a la seguridad vial. Los intereses y las preocupaciones de los jóvenes, los hábitos y costumbres de salidas nocturnas, las percepciones de tránsito y la actitud hacia las campañas de seguridad vial fueron algunos de los temas puestos en el estudio.

La investigación

El estudio tomó como muestra a un grupo de jóvenes de entre 16 y 25 años de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires de todos los niveles socioeconómicos.
Se realizaron 6 Focus Groups y se aplicó una Guía de Pautas especialmente diseñada en base a los objetivos de esta investigación. De acuerdo a los datos revelados los principales intereses pasan por la diversión, las salidas con amigos, los recitales, la música y los deportes. Entre las preocupaciones destacan la inseguridad, las drogas y el alcohol.

De acuerdo al estudio las salidas se realizan viernes y sábado por la noche y se organizan mediante las redes sociales como Facebook y WhatsApp. Primero llega «la previa» que se realiza entre grupos de 5 o 10 amigos donde se consumen bebidas alcohólicas variadas.
Valoran el estar con amigos escuchando buena música y tomando alcohol algo que se define como un ambiente ideal entre los jóvenes. Si todo va bien, luego van a fiestas o boliches. “Tomar alcohol hasta morir para no pagar en el boliche”, es la premisa.

Quienes conocen sobre la normativa de tránsito traen ese conocimiento de la educación formal. Pero reconocen tener algunas irregularidades a la hora de respetarlas. Aunque, paradojicamente atribuyen el problema de los siniestros de tránsito al incumplimiento de las leyes, el egoísmo, el nerviosismo y a que no hay una sanción social.

Los jóvenes no perciben una peligrosidad en la noche a pesar de que son conscientes del estado en el que circulan. También algunos revelaron una actitud negativa hacia las campañas de educación vial porque consideraron que están mal realizadas.  “Ya estamos re acostumbrados a ver tanta violencia, tanta muerte, nada te impacta. Es como que mira uhh lo atropellan pero nada”, fue el comentario general y agregaron que el impacto no es suficiente para repensar las conductas de riesgo.
“Para que la gente piense, es mejor antes que hablar y decir un montón de cosas, hacer una pregunta retórica para que lo piensen por sí mismo. Eso le va a quedar más que si vos le hablás, yo creo. Que no baje línea, que pienses”.

Como conclusión establecieron que se naturalizó y se aceptó el consumo de alcohol tanto en hombre como mujeres jóvenes y que no se detecta una percepción del riesgo asociado a la seguridad vial y el consumo de alcohol.
Las previas son el ámbito ideal para charlas con amigos y jugar. Funcionan como un espacio de transición en el que intentan empezar a ser adultos. Dentro de este ritual también se juega con los límites. En base a sus dichos denotan conciencia de peligrosidad en algunas de sus conductas, sobre todo en el consumo excesivo de alcohol. Saben que cuentan con la complicidad de los adultos, que por ahora, parecieran preferir mirar para otro lado, pero a su vez esperan y piden que tanto las familias, como la escuela y los medios, se transformen en un ámbito en el que se hable del tema; y cuando dicen hablar, claramente no se refieren sólo a una escucha pasiva, unidireccional, dicen dialogar, esperan escuchar y ser escuchados.

Se trata entonces de generar espacios de diálogo, donde ellos tengan voz y se sientan escuchados, que los involucre, y a partir de charlas e información, ellos mismos puedan llegar a una conclusión que los invite a modificar sus conductas. Uno de los jóvenes encuestados concluye diciendo: “Creo que tampoco estamos tan informados como para… si a vos te están repitiendo todo el día tené cuidado cuando salís, esto y lo otro, uno al momento de hacerlo dice…¡no, para!. Pero si nunca hablas de esto… Entre tus amigos no vas a hablar de eso, en la escuela no te hablan de eso, los medios de comunicación no te hablan de eso, no lo tenés incorporado”.

La investigación fue realizada de manera conjunta entre UCES (Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales), la Asociación Civil Alerta Vial y Caja de Seguros S.A.
Autores: Lic. Mariano Guntern, Lic. Analía Giosa, Lic. Ana Paula Cruz Diaz y Lic. María Clara Goyret.

Fuente: http://www.elseguroenaccion.com.ar/wp/?p=12485